
Guadalajara Romántica / Colonia Reforma
LAFAYETTE Y LERDO DE TEJADA – CHALET FERREIRA
Entre Lerdo de Tejada y Bosque (hoy Guadalupe Zuno)
Autor: Ing. Henry Louis Choistry Bori
Propietario Original: Familia Álvarez del Castillo
Año de construcción: aprox. 1913-1916
Demolida: aprox. 1960
En la acera poniente del antiguo bulevar Lafayette, ocupando prácticamente el tramo completo entre Lerdo de Tejada y la calle de Bosque, se levantó una de las residencias más extrañas y reconocibles de la Colonia Reforma. Enfrente estaba la casa del general y gobernador Manuel M. Diéguez; unas cuadras al norte, el Chalet Manzano. A lo largo del paseo se sucedían jardines, rejas y casas cuyos propietarios emplearon la arquitectura para exhibir su posición. La élite tapatía comenzaba a abandonar las casas de patio del centro y buscaba terrenos amplios, aire y vegetación en las nuevas colonias del poniente.

Sabino Orozco promovió la Colonia Reforma desde 1903, entre la Colonia Francesa y la Americana. Muchas de sus residencias se construyeron separadas de la banqueta por un jardín y una verja, de modo que desde la calle podían verse casi completas. El predio del Chalet Ferreira era excepcionalmente grande. Choistry concentró la construcción hacia el extremo norte y reservó al sur una extensión considerable para jardines y senderos. Por ese lado prolongó el pórtico hasta una gran rotonda de columnas coronada por una cúpula. Quien avanzaba por la banqueta descubría poco a poco la casa entre los árboles, aunque su silueta ocupaba visualmente casi toda la cuadra.

El proyecto se atribuye al ingeniero florentino Henry Louis Choistry Bori, llamado Enrique Choistry en Guadalajara, uno de los autores más activos en las nuevas colonias del poniente durante las primeras décadas del siglo XX. No conocemos la fecha exacta de la construcción. Algunas referencias la sitúan hacia 1910 y otras alrededor de 1915 o 1916. La casa aparece en la portada del primer número de El Informador, publicado el 5 de octubre de 1917 bajo el título “Guadalajara moderna”, por lo que para entonces ya estaba concluida y se contaba entre las residencias con las que se ilustraba la transformación de la ciudad.
Choistry organizó la residencia en varios cuerpos de distinta altura sobre un basamento que corregía la diferencia de nivel con el jardín. El volumen principal tenía dos pisos y un amplio nivel dentro de la cubierta. En las fachadas de mampostería ordenó los vanos verticales mediante bandas horizontales, recercos sobrios y cadenas de sillares en las esquinas, todo dentro de una composición todavía cercana al repertorio académico. Las ventanas del nivel superior tenían antepechos de herrería; en los frentes principales había balcones de poca profundidad y puertas vidrieras divididas en pequeños cuadros. Una escalinata exterior, flanqueada por pretiles y jardineras, comunicaba el camino de acceso con la planta principal.
Por encima de la cornisa, Choistry se permitió mucha mayor libertad. Dispuso aleros profundos, tornapuntas expuestas, entramados decorativos y hastiales muy agudos. El mayor de ellos enmarcaba un gran vano de medio punto, mientras otros más pequeños servían como buhardillas. Un techo de fuertes pendientes cubría el último nivel y terminaba en agujas metálicas. Detrás de los hastiales se levantaba una torre cuadrangular con un chapitel aún más empinado y una estrecha terraza en su base. Incluso cuando los árboles ocultaban buena parte de las fachadas, las pendientes, cumbreras y remates hacían inconfundible al chalet.

Al costado de los cuerpos altos había una galería que comunicaba la casa con una rotonda abierta, sostenida por columnas esbeltas y cubierta por una cúpula rebajada. El friso estaba densamente ornamentado y los capiteles seguían modelos clásicos. Allí podían recibirse visitas o permanecer al aire libre bajo cubierta, con vista al jardín. Choistry dio a la rotonda dimensiones y detalles propios de una parte principal de la residencia y con ella prolongó la construcción hacia el lado sur del terreno.
La casa ha sido descrita como inglesa y también como un ejemplo del Stick Style, aunque Choistry trabajó con referencias más variadas. En los cuerpos inferiores empleó elementos italianizantes y académicos; para la cubierta recurrió al pintoresquismo de los chalets centroeuropeos, difundido entonces mediante revistas, catálogos y modelos internacionales. Las piezas de madera enfatizaban los hastiales y sostenían los grandes aleros. En la rotonda utilizó columnas, capiteles, frisos y una cúpula derivados de la arquitectura clásica de jardines. Para integrar elementos tan distintos repitió materiales, proporciones y ciertos detalles en la torre, las cubiertas, los balcones y la rotonda.
El jardín ocupaba una parte considerable de la propiedad. Gracias a esa separación, quien pasaba por Lafayette podía contemplar la silueta completa de la casa. Sobre la banqueta se alineaban pilares robustos de mampostería unidos por una verja de hierro que dejaba ver el interior del terreno. Había coníferas, palmas, árboles de sombra, macizos bajos y caminos curvos. Según el punto desde donde se mirara, los techos podían ocultar la torre o dejarla ver detrás del hastial, mientras la rotonda sobresalía entre los árboles hacia el sur. Las fotografías tomadas desde varios ángulos muestran un edificio que cambiaba considerablemente de aspecto al rodearlo.

Las fotografías de la década de 1920 muestran el empedrado, los árboles jóvenes del camellón, las bancas, un ciclista, un automóvil y un coche de caballos. También dejan ver la anchura de Lafayette y el escaso tránsito de aquellos años. Quienes caminaban o circulaban por la avenida podían observar la casa durante todo el trayecto entre Lerdo y Bosque, primero a través de la verja y después entre los árboles del jardín. Por sus dimensiones y por la extensión del predio, los habitantes de la zona debieron utilizarla como una referencia para ubicarse en esa parte del paseo.

En Barcelonnette, población francesa estrechamente ligada a las fortunas que sus emigrantes hicieron en México, se conserva la Villa André, terminada en 1913 por los arquitectos Joseph Morard y Marius Bonnat. Su parecido con el Chalet Ferreira resulta sorprendente: ambos combinaron hastiales agudos, entramados de madera, una torre elevada, cubiertas de fuerte pendiente y una rotonda con cúpula. Las fechas son muy cercanas, pero hasta ahora no se ha encontrado un plano, una publicación de época o alguna relación profesional que pruebe que Choistry conoció el proyecto francés. Los arquitectos de ambos países consultaban revistas y catálogos europeos y americanos en los que aparecían este tipo de residencias; para afirmar una relación más directa entre los dos proyectos hace falta documentación.
Choistry construyó la residencia para la familia Álvarez del Castillo. Tiempo después la adquirió el general de división Jesús María Ferreira Knapp y desde entonces fue conocida como Chalet Ferreira. El mausoleo del general se conserva en el Panteón de Mezquitán y lleva inscrito su nombre completo, aunque algunas publicaciones recientes lo mencionan erróneamente como José Ferreira.
Ferreira había nacido en Hermosillo en 1891. Se incorporó a las fuerzas constitucionalistas en 1913, combatió bajo las órdenes de Rafael Buelna y Manuel M. Diéguez y obtuvo el grado de general brigadier en 1916. Al año siguiente fue gobernador provisional del recién creado estado de Nayarit, donde convocó a la elección del primer gobierno constitucional y de su Congreso Constituyente. Años después, Ferreira y Diéguez fueron vecinos sobre Lafayette. Los dos habían alcanzado el poder durante la Revolución y vivían entonces con notable comodidad entre los jardines y las grandes residencias de la nueva élite tapatía.

Durante la Guerra Cristera, Ferreira fue jefe de Operaciones Militares en Jalisco. Bajo su autoridad se realizaron las detenciones y ejecuciones de abril de 1927, entre ellas las de Anacleto González Flores, Luis Padilla Gómez y los hermanos Vargas González. En 1929 salió del país en medio de acusaciones y conflictos políticos; regresó a México en 1938 y murió ese mismo año en Sinaloa. Sus restos fueron trasladados a Guadalajara y depositados en un mausoleo de cantera en el Panteón de Mezquitán. Durante algunos años, detrás de la verja de Lafayette vivió uno de los militares más poderosos y polémicos del Jalisco posrevolucionario.
El chalet fue demolido durante la década de 1960, aunque no se ha localizado todavía una fecha precisa. Para entonces Chapultepec había perdido buena parte del prestigio residencial que tuvo durante las primeras décadas del siglo. Las familias con recursos preferían construir sus casas en Jardines del Bosque y en otros fraccionamientos más nuevos hacia el poniente, donde se concentraba la arquitectura residencial de lujo de la posguerra. Vivir en una gran residencia sobre Chapultepec ya no otorgaba el prestigio que había tenido treinta o cuarenta años antes.
Al mismo tiempo, la avenida se transformaba en un corredor comercial y de oficinas. Los grandes terrenos de los antiguos chalets podían subdividirse o aprovecharse mediante edificios de varios pisos, y esa posibilidad elevó su valor para inversionistas y promotores. La demolición del Chalet Ferreira respondió a esa combinación de desplazamiento social, cambio de usos de suelo y especulación inmobiliaria. Ya no se buscaba allí una gran casa rodeada de jardines; se buscaban locales, oficinas y una mayor superficie construida. La protección patrimonial era prácticamente inexistente y nada obligaba a los propietarios a considerar el valor arquitectónico de la finca antes de derribarla.

La demolición del Chalet Ferreira fue una más entre las que acabaron con las grandes residencias de Chapultepec. Durante esos mismos años también fueron derribadas otras fincas y con cada demolición fue desapareciendo el conjunto que había dado carácter al antiguo bulevar Lafayette. En el predio del chalet pudieron levantarse construcciones más altas y rentables. Los tapatíos dejaron de tener una de las casas más reconocibles de la colonia. Con las fotografías podemos reconstruir su aspecto, aunque ya nadie puede recorrer la cuadra bajo aquellos árboles y contemplarla detrás de la verja, enorme y un poco improbable.

Fuentes y notas
- El Informador, año I, núm. 1, “Guadalajara moderna”, Guadalajara, 5 de octubre de 1917.
- H. Congreso del Estado de Nayarit, acervo histórico de la Primera Legislatura y documentos suscritos por Jesús M. Ferreira como gobernador provisional, 1917.
- Archivo Municipal de Tepatitlán, Fondo Guerra Cristera, telegramas dirigidos al general de división Jesús M. Ferreira, jefe de Operaciones Militares en Jalisco, 1927.
- Arquidiócesis de Guadalajara, expedientes biográficos de Anacleto González Flores y Luis Padilla Gómez.
- Inventaire général du patrimoine culturel, Région Provence-Alpes-Côte d’Azur, expediente de la Villa André, Barcelonnette, concluida en 1913 por Joseph Morard y Marius Bonnat.
- El Informador, “Lafayette, la joya patrimonial de Guadalajara”, 9 de agosto de 2011.
- Milenio Jalisco, “Las residencias que una vez embellecieron Guadalajara”, 24 de junio de 2023. Fuente secundaria que atribuye la casa a “José Ferreira” y fecha su construcción en 1910.
- Miguel Ángel Mendoza Sánchez, recopilación biográfica y fotográfica sobre Jesús María Ferreira Knapp; datos complementarios de Geneanet, consultados en septiembre de 2026.
- Archivo fotográfico reunido por RevisionesGDL. Una de las imágenes históricas aparece acreditada a René Rivail Gauthier.
