Mezquitán: leer un barrio antes de dibujarlo

Hay barrios que la ciudad mira como si fueran sólo tránsito entre dos puntos. Mezquitán no es eso. Es una de esas capas antiguas de Guadalajara donde todavía se mezclan memoria indígena, cementerio, tianguis, comercio cotidiano, estaciones de transporte, colonias residenciales, avenidas duras y espacios públicos que sobreviven más por costumbre que por diseño. Precisamente por eso vale la pena detenerse en el Plan de Desarrollo Integral Mezquitán, ejercicio académico desarrollado por alumnos de Proyectos VI de la Licenciatura en Arquitectura de la Universidad de Guadalajara, Campus CUTonalá, bajo la dirección de los Mtros. Adolfo de la Torre González y Héctor Gabriel Ramírez Magaña.

El mérito del trabajo no está sólo en proponer renders o “mejoras” aisladas. Está en comenzar por lo que toda intervención urbana seria debería hacer: observar. El estudio revisa historia, marco normativo, medio físico natural, población, morfología, usos de suelo, patrimonio, flujos, espacio público, movilidad e infraestructura. Es decir: no toma el barrio como un lote en blanco, sino como un organismo hecho de calles, hábitos, bordes, memorias y conflictos.

Mezquitán aparece aquí como un territorio partido. Ávila Camacho, Federalismo y la Línea 3 han traído conectividad metropolitana, pero también han endurecido el suelo, fragmentado recorridos y convertido muchos cruces en lugares que se atraviesan con prisa. La movilidad, como ocurre tantas veces en Guadalajara, fue entendida durante décadas como capacidad de flujo y no como calidad de estancia. Se podía llegar, pero no siempre era grato caminar. Había infraestructura, pero no necesariamente ciudad.

El plan apunta en otra dirección. Sus propuestas insisten en una idea sencilla y radical: el espacio público no debe ser residuo de la vialidad. Debe ser la estructura que permita que el barrio funcione mejor. Aparecen entonces intervenciones bajo la Línea 3, cruces seguros, jardines pluviales, reconfiguración de secciones viales, parques de bolsillo, Puntos Púrpura, activación de planta baja, ciclovías, mejoras peatonales y una lectura más generosa del Panteón de Mezquitán y del tianguis Nicolás Romero como piezas vivas del barrio.

Aquí el patrimonio no se entiende sólo como fachada catalogada. Esa es una de las intuiciones más valiosas del estudio. El patrimonio también está en la memoria colectiva, en la traza, en el panteón, en el tianguis, en la forma en que una calle se vuelve mercado y una banqueta se vuelve conversación. En una ciudad obsesionada con declarar “histórico” sólo lo que ya está en riesgo de perderse, esta mirada es importante: Mezquitán no necesita congelarse, necesita ser integrado.

La propuesta para el entorno del Panteón es particularmente sugerente. Un muro largo, duro y poco activo puede producir abandono, inseguridad y vacío urbano. Abrir bordes, activar plantas bajas, introducir andadores, vegetación y servicios no significa faltarle al respeto a la memoria funeraria; puede significar exactamente lo contrario: devolverle presencia urbana a un sitio que forma parte de la historia de Guadalajara. Lo mismo ocurre con el tianguis Nicolás Romero: ordenarlo no debería ser borrarlo, sino reconocerlo como infraestructura social.

Visto desde Jacobs, el proyecto busca más ojos en la calle. Desde Gehl, más permanencia y menos simple circulación. Desde Lynch, una ciudad más legible: con sendas, bordes, nodos e hitos que conecten en vez de separar. Desde una lógica ambiental contemporánea, introduce infraestructura verde donde antes predominaba el concreto, recordando que en Guadalajara la sombra y el agua no son adornos: son condiciones básicas de habitabilidad.

No todo lo que aparece en un ejercicio académico puede ejecutarse tal cual, ni tendría que hacerlo. Pero estos trabajos importan porque amplían el campo de lo imaginable. Le muestran a la ciudad que sus problemas no son inevitables, que sus avenidas hostiles pueden redibujarse, que sus muros pueden tener bordes activos, que sus estaciones pueden producir barrio y no sólo tránsito.

Crédito al estudio:
Plan de Desarrollo Integral Mezquitán, Proyectos VI, Licenciatura en Arquitectura, Universidad de Guadalajara, Campus CUTonalá.
Dirección: Mtro. Adolfo de la Torre González y Mtro. Héctor Gabriel Ramírez Magaña.
Alumnos: Lupita Nuño, Ivanna Rocha, Luis Ángel Buenrostro, Eduardo Sánchez, Arely Macías y Sergio Aguilar.

Referencias sugeridas:
Jane Jacobs, The Death and Life of Great American Cities;
Jan Gehl, Cities for People;
Kevin Lynch, The Image of the City;
Jeff Speck, Walkable City.

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