Los 5 Templos Más Antiguos de Guadalajara

La obra arquitectónica religiosa de Guadalajara es rica y extensa. Como cualquier ciudad fundada por los conquistadores españoles en América, la iglesia católica establecía su templo en el centro de la ciudad, punto desde el cual partía la urbanización, típicamente en cuadrícula como fue Guadalajara. Las ordenes de religiosos viajaban junto con los conquistadores con el objetivo de evangelizar a las poblaciones indígenas de los territorios a los cuales arribaban.

Guadalajara fue fundada por cuarta ocasión en 1542 en el sitio que hoy ocupa. Un año antes, sin embargo, se había edificado un templo al que se lo nombró catedral, en donde hoy se encuentra el templo de Santa María de Gracia. Este templo, construido de adobe y techo de madera con pajilla, se incendió no muchos años después.

Datar la fecha de construcción de los templos mas viejos de la ciudad no es tarea fácil y tampoco es una ciencia exacta. Hay muchos factores: La fecha de inicio de obra; la fecha de terminación de los trabajos; la fecha de dedicación del templo; la opinión e investigación de diversos autores. En muchas ocasiones, los edificios que hoy existen son reconstrucciones totales de los templos anteriores, y eso crea confusiones. Por ejemplo, la mayoría de las fuentes en internet fijan como fecha de construcción del Templo de Mexicaltzingo el año de 1541, lo cual lo convertiría en el más antiguo de la ciudad. Sin embargo, sabemos que el templo que hoy existe en el mismo lugar es una reconstrucción completa que comenzó en 1803 y fue concluida (en su mayor parte) en 1808. Nada queda de aquella ermita que se comenzó a edificar en el siglo XVI.

Para esta lista, decidí tomar como fecha el inicio de obra del templo que aún conserve alguna parte de su estructura o plan original. La gran mayoría de los templos, si no es que la totalidad, han sido intervenidos, reconstruidos, remodelados, mutilados y/o ampliados a lo largo de su historia. Hoy, ninguno de los templos que esta lista menciona permanece igual que cuando fue “terminado” por primera vez. Incluso, a la mismísima Catedral Metropolitana le fueron instalados unos paneles solares en la azotea recientemente (que afectan estéticamente la misma si se ve desde arriba) porque, al parecer, las limosnas ya no son suficientes para pagar el recibo de la luz.

1. San José de Analco – 1543

San José de Analco, 1543 (Foto: Xavier Iturbide)
San José de Analco, 1543

Nada visible a simple vista queda de la ermita que se levantó en este lugar en 1543, salvo el sitio y el nombre: San José de Analco. Y es que, aparte de las ampliaciones y reconstrucciones que son normales en la vida de las iglesias, este templo en particular ha sufrido -desafortunadamente- de intervenciones que han desfigurado en estilo el templo a pesar de su importancia. La última de ellas a finales del S. XIX cuando su interior fue remodelado casi totalmente. En San José Analco es posible ver en sus paredes, las distintas etapas de construcción distinguiendo los diversos tamaños, estilos y colores de sus piedras y adornos.

La estructura actual de la iglesia corresponde, en su mayor parte, al siglo XVII. Presumimos sin embargo, que el atrio y disposición general del templo que hoy vemos, a pesar de sus diversas reconstrucciones y ampliaciones, son remanentes del original del siglo XVI. La parte destacada es desde luego su portada, que algunos llaman plateresca, pero sin duda de finos relieves con motivos naturales en marcados por columnas estriadas de capiteles compuestos. En algún punto, seguramente en el siglo XIX se la agregó un desafortunado tímpano que desencaja en el conjunto, por la moda del neoclásico que transformó -para pérdida de valor arquitectónico- casi todos los templos de la ciudad. Se puede ver en los cuerpos laterales cómo crecen a la altura del mencionado tímpano y frontón, como parte de las remodelaciones neoclásicas.

Detalle de la entrada del atrio, San José de Analco (Foto: Xavier Iturbide)
Detalle de la entrada del atrio, San José de Analco

2. San Sebastián de Analco – c. 1550

Templo de San Sebastián de Analco, 1543 (Foto: Xavier Iturbide)
Templo de San Sebastián de Analco, c. 1550

Su lugar y fecha de construcción da lugar a debate, como seguramente también el resto de los templos. Las noticias que se tienen sobre el origen de la capilla de San Sebastián de Analco son escasas en cuanto a sus etapas constructivas anteriores al templo barroco. Sin embargo, la primera mención escrita que se conserva de la ermita, que luego se convertiría en templo data de 1560, escrita por Alberto Santoscoy:

“El 10 de diciembre de 1560 se notaba inusitado movimiento en la ciudad de Guadalajara de Indias, perteneciente al Reino de la Nueva Galicia. La multitud se encaminaba con premura al oeste de la población, dejando a su derecha la Ermita de San Sebastián, para ir al encuentro de los oidores, alcaldes mayores que venían a instalar la Audiencia Real”.

Como toda ermita de aquella época, su construcción era de adobe con techo de zacate, y su construcción, llevada a cabo por indígenas cocas y tecuexes, fue dirigida por los frailes franciscanos. Con el tiempo, el templo comenzó a ampliarse, y sabemos que la mayor parte de la estructura que se ve actualmente data de finales del siglo XVII cuando se nombró barrio de Guadalajara al pueblo de San José de Analco.

El templo central dedicado a San Sebastián está flanqueado por dos capillas; la primera dedicada a Nuestra Señora de Guadalupe y la segunda denominada Capilla de El Calvario. La descripción arquitectónica más precisa sigue en esta magnífica descripción de José Alfredo Alcántar:

“La planta arquitectónica de San Sebastián, es de tipo basilical de tres naves, con cinco tramos, divididos por pilares cilíndricos que sostienen arquería en dirección norte-sur, los apoyos son de tipo tritóstilo con estrías muertas, apoyados en pedestales casi cuadrados. La nave central es de mayor altura y permite la presencia de claraboyas de perfiles elípticos en disposición horizontal, ajustadas al eje de los arcos. Cuenta con soto coro, elemento que provoca un escalonamiento espacial y funge como el antiguo nártex destinado a los catecúmenos. Las cubiertas de las tres naves son horizontales y de bóveda por arista en el presbiterio, las planas referidas, substituyen al antiguo sistema tradicional manejado a base de vigas de madera con terrado. Ahora expone bóvedas elaboradas en ladrillos de cuña sobre vigas de fierro. El presbiterio es de base cuadrada, con ventilación lateral a base de ventanas rectangulares sobre las cornisas; uso de arco triunfal, la cubierta es la más elaborada del conjunto arquitectónico y está conformada por terceletes nervados, cuyo resultado formal en el intradós lo define una flor. El camarín se ubica en su costado poniente y el poniente está ocupado por la sacristía.”

José Alfredo Alcántar Gutiérrez, Templos franciscanos en el barrio de Analco, Estudios Jaliscienses 115, Universidad de Guadalajara, 2019, p.66
Capilla del Calvario (Foto: Xavier Iturbide)
Capilla del Calvario de Analco

3. Catedral de Guadalajara – 1561

Catedral de Guadalajara, 1561 (Foto: Xavier Iturbide)
Catedral de Guadalajara, 1561

El estilo arquitectónico único que distingue a la Catedral de Guadalajara, es tan reconocible que desde muchos años atrás es el máximo símbolo de la ciudad. Su portada de 5 cuerpos de un sobrio estilo neoclásico, coronados por un pedimento en arco rematado al centro con un reloj. Sus torres neogóticas, forradas con azulejos de Sayula, terminan por marcar una clara silueta que hace a este el edifico tapatío por excelencia.

Como ya lo mencionamos, la primera Catedral de Guadalajara no estaba en el lugar de la que hoy existe; estaba tres cuadras hacia el oriente, en el sitio donde hoy se encuentra el Templo de Santa María de Gracia. Esa iglesia, que databa del la época de la fundación de la ciudad, era una construcción sencilla de paredes de adoba y techo de paja. Como era de esperarse, tan frágil construcción duró poco (se dice que se quemó por consecuencia de la celebración de una misa) y finalmente en 1561 por cédula real se autoriza la construcción de un nuevo edificio en el sitio actual, del cual se colocó su primera piedra el 31 de julio del mismo año, y es por ello que escogimos esta fecha como inicio de la obra. Se cree que la obra en forma haya iniciado hasta 1573 o 1574, como mencionan diversas fuentes; sin embargo, la primera piedra, así haya sido una sola, marca el inicio oficial.

Se nombra frecuentemente a Martín Casillas como el maestro encargado del diseño y la construcción de la Catedral. Esto es erróneo, pues se sabe que el alarife trabajó en la construcción de la Catedral de México hasta 1585, y no se le menciona como trabajador o maestro de obra de la Catedral de Guadalajara sino hasta 1593, 32 años después de iniciada la obra del templo.* Fue el sin embargo quien se encargó de la obra como Maestro Principal desde 1599 hasta su muerte en 1618, año que también se considera como la fecha de terminación de la obra.

Como mencionamos, los templos llevan largo tiempo en construirse y con el tiempo su diseño sufre cambios. Por ello, no fue sino hasta 1716 que el edificio fue consagrado como Catedral, y hasta 1854 que el arquitecto Manuel Gómez Ibarra terminó de construir las torres actuales, que el mismo diseñó en un estilo ecléctico que algunos llaman neogótico, reemplazando a las anteriores que habían caído en el sismo de 1818.

Torre neogótica de Catedral (Foto: Xavier Iturbide)
Torre neogótica de Catedral

4. San Francisco de Asís – 1580

Templo de San Francisco de Asís, 1580 (Foto: Xavier Iturbide)
Templo de San Francisco de Asís, 1580

Este templo formó parte del monasterio franciscano que se estableció prácticamente de forma simultánea a la fundación de la ciudad. Sabemos que la construcción del templo inició en 1580, aunque también es cierto que gran parte del templo que hoy vemos data de finales del siglo XVII, cuando se decidió ampliarlo hacia 1668. Sin embargo, dicha ampliación se llevó a cabo sobre gran parte de los cimientos originales del templo del siglo XVI.

La torre del campanario es una copia de las originales de catedral. Destaca su portada de tres cuerpos, de estilo barroco, producto de la ampliación del siglo XVII, y en especial sus columnas salomónicas que enmarcan la puerta y que son también, copia de las de Catedral. Las modas cambian y las iglesias no son la excepción a la regla; en 1825 se sustituyeron los interiores churriguerescos de gran talla se sustituyeron por unos altares neoclásicos, de moda en la época. Un incendio, provocado según se cuenta, obligó a la reconstrucción total de su interior en 1936.

En 1860, como consecuencia de Juárez y las Leyes de Reforma viene la exclaustración. En 1861 se demolieron las capillas de San Antonio de Padua y San Roque y el cerco de piedra que circundaba al convento. Parte del convento se vendió. En los terrenos de la huerta estuvo la Estación del Ferrocarril Central Mexicano, exactamente a espaldas del templo, que abrió en 1888. En el centro del jardín de San Francisco estuvo el monumento al Gral. Ramón Corona, hoy situado en la Calzada Independencia.

Detalle del portal, Templo de San Francisco de Asís, Guadalajara (Foto: Xavier Iturbide)
Detalle del portal, Templo de San Francisco de Asís, Guadalajara

5. San Agustín – 1587

Templo de San Agustín, 1587 (Foto: Xavier Iturbide)
Templo de San Agustín, 1587

Otro templo que originalmente era parte de un convento, de la orden de los Agustinos. En 1574 esta orden comenzó a edificar un templo temporal en el lugar. Contrario a la usanza de emplazar los templos con orientación oriente-poniente, el templo de San Agustín se encuentra emplazado con orientación Norte-Sur. Esto seguramente debido a que daba frente así a al Plaza Mayor, recordemos que en ese entonces la Catedral estaba situada donde hoy se encuentra el templo de Santa María de Gracia, y no fue sino hasta 1618 cuando la actual Catedral fue puesta en funcionamiento. En 1592 se designó como Plaza Mayor el espacio que ahora conocemos como la Plaza de Armas, perdiendo de alguna manera la importancia que tenía el situado frente al templo, que se convirtió en mercado.**

El 21 de julio de 1587 fray Juan de San Sebastián, Prior del Convento, compró en su nombre unas casas ubicadas en la calle llamada de San Agustín, por detrás de la plaza de la Real Audiencia, y se inició la obra del templo y convento de Guadalajara, bajo el patrocinio de San José de Gracia. Fue hasta 1674 que fray José Rodríguez, encargado de la obra, solicitó a la Audiencia y al Ayuntamiento le concediera más superficie de terreno, para un cementerio y fue finalmente en ese año que se concluyó la construcción de la iglesia.***

El templo es sobrio, de estilo barroco pero no está cargado de adornos como otros ejemplos de la época, aunque no por eso deja de ser elegante. Ruiz Razura lo describe así:

El templo encaja dentro del barroco sobrio; es de una sola nave, sin crucero, por lo tanto no se hizo presente la cúpula con bóvedas de arista. Su fachada la componen dos cuerpos; el primero adornado con un arco de medio punto con columnas pareadas de fuste acanalado en el ingreso. El entablamento está decorado con triglifos y metopas ciegas. El segundo cuerpo ostenta una ventana coral rectangular con un frontón interrumpido y una pilastra a cada lado coronada con pináculos de tendencia gótica. En la cornisa superior aparecen pequeñas pilastras que parecieran triglifos.

Ruiz Razura, op. ed. p. 39

El interior de San Agustín fue transformado en el s. XIX al neoclásico que caracteriza la gran mayoría de los templos de Guadalajara. El exterior sin embargo, se resistió con éxito al cambio y hoy podemos disfrutar de su sobriedad barroca.

Templo de San Agustín, frecuentemente elegido para bodas. (Foto: Xavier Iturbide)
Templo de San Agustín, frecuentemente elegido para bodas.

*Notaría, México, 15 de agosto de 1593, agncm, notaría 375: Juan Bautista Moreno, vol. 2483, ff. 394r-395v y f.430r-v.

**Adriana Ruiz Razura, El Convento de San Agustín en Guadalajara Estudios Jaliscienses 115, Universidad de Guadalajara, 2019, p.66

***Claudio Jiménez y Vizcarra. El Edificio Camarena, atisbos de su pasado. Guadalajara: Benemérita Sociedad de Geografía y Estadística de Jalisco, 2011, p. 15.

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