Ficha: Blvd. Puerta de Hierro 5210 – Torre Cube

Guadalajara Moderna / Puerta de Hierro

BLVD. PUERTA DE HIERRO 5210

Torre Cube

Entre Paseo de los Virreyes y Empresarios

Arquitecto: Carme Pinós
Cliente: Grupo CUBE
Año de construcción: 2005

Quizá la obra arquitectónica moderna más apreciada en la ciudad (ciertamente la más premiada), Torre Cube es considerada ya un ícono de la arquitectura moderna en Guadalajara. El edificio de 16 niveles, que desafortunadamente se desplanta escondido, rodeado de torres más altas y de poco mérito estético, logró colocar a la ciudad en el mapa de la arquitectura mundial y fue un factor importante del boom inmobiliario corporativo de la zona de Puerta de Hierro / Andares.

El edificio se desplanta en un terreno de aproximadamente 2,400 metros cuadrados, y tiene 15,000 m2 construidos, de los cuales unos 10,000 son de estacionamiento subterráneo, y 5,000 de área rentable sobre superficie. La economía actual supone que un edificio de oficinas sin estacionamiento es imposible de rentar, y bajo esta premisa el edificio tiene 5 niveles subterráneos de estacionamiento, en su tiempo el más profundo de la ciudad. Hoy, el CUS (Coeficiente de Utilización del suelo) de aproximadamente 2.1 del proyecto es inconcebiblemente bajo por el costo de la tierra, pero en su momento se adaptó a lo que el plan parcial de desarrollo dictaba y por ello hoy, aparece des-escalado comparado con sus vecinos de 30 pisos. El error quizá fue no haber escogido un predio en esquina (como el de Torre de Hierro, su vecino inmediato al norte) o haber desplantado el edificio más cercano a la calle para no depender de los proyectos vecinos futuros. Con todo eso, CUBE aparece como una escultura más que un edificio.

El proyecto consta de tres módulos de oficinas libres de columnas, de entre 100 y 150 metros cuadrados, divididos por pasillos y sostenidos por un núcleo de concreto que alberga tres elevadores -uno por sección- baños comunes y las escaleras de emergencia. La estructura de losas pos-tensadas, diseñadas por el despacho de Luis Bozzo (que trabaja comúnmente en mancuerna con Pinós) hacen que los módulos rentables del edificio floten varios niveles por encima de la calle. Esto, junto con los muros de concreto curvos en los núcleos y escaleras, le dan movimiento a la estructura que parece más ligera y compacta de lo que en realidad es.

La estructura dividida de las plantas y los núcleos de circulaciones que le dan el carácter al proyecto, son también su punto débil en el aspecto comercial. Al ser un condominio de oficinas, el hecho de dividir las plantas en tres partes que no se comunican entre si supuso una estrategia de venta adecuada, donde el inversionista podía escoger el área a comprar. Pero la funcionalidad de las plantas de aproximadamente 100, 150 y 200 metros cuadrados por sección suponen una limitante para los inquilinos que quieren crecer en tamaño, ya que si una empresa ocupa todo el piso, solo tiene aproximadamente 300 metros cuadrados totales y su operación dividida físicamente en tres partes. Esto junto con el hecho de que la torre cuanta con solamente un elevador por cada sección (una tiene 16 pisos) hace que los tiempos de espera de los mismos sean demasiado largos, haciendo menos eficientes los traslados que ala larga representan costos en horas perdidas de trabajo por empleado. Otro problema del condominio de oficinas es la desigualdad en las condiciones de renta (en precio y plazo) de cada piso, lo que crea un ambiente de competencia por inquilinos que puede llegar a afectar los márgenes de retorno de los propietarios.

Con todo, el edificio sigue siendo un ícono importante en la zona, si bien un proyecto de esta naturaleza bien hubiera merecido desplantarse en alguna de las avenidas importantes de la ciudad, en esquina y con una presencia más portagonista. Sus logros estéticos, estructurales y sobre todo del atrevimiento y audacia de los desarrolladores de brindarle a la ciudad un edificio de calidad arquitectónica (a pesar del costo) fueron bien recompensados tanto en el plano económico como en su reputación como empresarios, y sin duda los arquitectos y la comunidad constructiva de la ciudad les debe un estándar en el cual basarse para aspirar en futuros desarrollos inmobiliarios.

Foto: Grupo CUBE


Foto: Luis Bozzo

Foto: Luis Bozzo

Foto: Grupo CUBE

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