Ficha: Lerdo de Tejada 2052 – Casa Rébora

Vista general

Vista general

Guadalajara Romántica / Colonia Americana

LERDO DE TEJADA 2052

Casa Rébora

Entre Marsella y Av. Chapultepec

Arquitecto: Pedro Castellanos Lambley
Cliente: Familia Rébora
Año de edificación: 1934

La Colonia Americana en Guadalajara es una de las más ricas en cuanto a arquitectura residencial se refiere. En ella, muchos ejemplos de los estilos regionalista, funcionalista y ecléctico se construyeron en las primeras décadas del siglo xx. Los mejores arquitectos de la época se dieron gusto probando sus teorías y estilos, construyendo grandes y hermosas casas para la sociedad tapatía de ese tiempo. En ocasiones, un encargo seguía al siguiente, y muchas veces los arquitectos se encontraban construyendo dos o más obras en la misma cuadra. Guadalajara era entonces una ciudad pequeña, que no llegaba al medio millón de habitantes.

En la calle de Lerdo de Tejada, una cuadra al poniente de la avenida entonces llamada Boulevard Lafayette, la familia Rébora encargó al arquitecto Pedro Castellanos su casa. En un terreno de aprox. 1,400 m2., el arquitecto Castellanos proyectó y construyó una de sus mejores obras residenciales, y una de las pocas que hasta la fecha se encuentra en estado casi 100% original. En esta, se aprecia la versatilidad del arquitecto, habiendo diseñado una obra al estilo regionalista, llena de detalles en todos sus aspectos desde la fachada y su tratamiento de techos y canteras, hasta la carpintería de la casa, que incluía ventanas, canceles y muebles; esta casa es apenas cuatro años posterior a la Casa Quiñones de 1930, la cual Castellanos diseñó al estilo funcionalista y puede ser considerada como la primera obra residencial de estilo contemporáneo de la ciudad.

En esta obra, observamos el estilo claramente visible que caracterizaba a Castellanos Lambley; Una vivienda donde cada espacio tiene la importancia justa para su función; donde no hay cuartos protagonistas o dobles alturas pretenciosas, sino que cada espacio y volúmen cumple. La ornamentación y el detalle son fundamentales en el trabajo de Castellanos, y por ello resulta un placer la exploración visual de esta casa. Lamentablemente no pude tomar en esta ocasion fotos del interior de la misma, pero al haberla conocido con anterioridad, puedo mencionar que destaca de manera especial el trabajo de talla de madera en general del interior; la escalera, techos y pisos en madera son una delicia visual, al igual que el trabajo de cantera y pisos en patios y terrazas.

Hace poco la casa se encontraba en el mercado; el precio: $15’800,000. Sin duda, la carpintería, enjarres y drenajes de barro representarán otro gasto adicional ya que necesitan arreglarse, en algunos casos reemplazarse por completo. Lo mismo con techos y algunas secciones de los recumbrimientos de la azotea. Lo cierto es que, quien haya adquirido finalmente la casa, tendrá la responsabilidad (y sin duda el inmenso placer) de devolverle a la ciudad uno de los mejores ejemplos que aún existen de la arquitectura de la Escuela Tapatía.

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