
Guadalajara Moderna / Analco
ANALCO 328-338
Entre Av. Revolución y Constitución
Autor: No documentado
Propietario Original: No documentado
Año de construcción: aprox. 1940
En una calle dominada entonces por casas de un nivel, patios y fachadas alineadas con la banqueta, este conjunto debió parecer una aparición llegada de otra Guadalajara. Son tres residencias construidas sobre lotes idénticos de aproximadamente 12 por 44 metros —unos 530 m² cada uno—, dimensiones extraordinarias para la zona. Cada propiedad incorporaba, además, uno o dos locales comerciales, conciliando la amplitud doméstica con la actividad cotidiana del barrio.
Las casas forman un notable conjunto de funcionalismo streamline, esa vertiente aerodinámica de la modernidad que sustituyó el ornamento por la sensación de movimiento. Sus largos balcones enlazan las fachadas mediante líneas horizontales; los barandales metálicos dibujados con regla, y los volúmenes semicirculares avanzan sobre los jardines y suavizan la severidad del conjunto. Las delgadas columnas, las marquesinas de concreto, las ventanas de herrería y los pretiles curvos producen una arquitectura que recuerda vagamente las cubiertas de un barco. Una versión muy tapatía de la modernidad.
El pequeño jardín frontal permitía separar las viviendas de la calle y daba perspectiva a sus fachadas, algo poco común en el Analco tradicional. La repetición nunca fue absoluta: cada casa introduce ligeras variaciones en accesos, balcones y remates, suficientes para conservar su individualidad sin romper la unidad del conjunto.
Hoy solamente una conserva íntegra su estructura original. De las otras dos sobreviven la fachada y la primera crujía; el resto fue demolido o transformado en bodegas. El deterioro de aplanados, voladizos y columnas es ya evidente, pero las casas todavía mantienen una dignidad sorprendente. Su modernidad no ha desaparecido: simplemente espera, detrás de las reparaciones improvisadas y la herrería oxidada, que alguien vuelva a mirarla.
En la casa marcada con el número 330 vivieron el señor Mateo Peregrina y su esposa, la señora Francisca González de Peregrina.[1]
[1] “Sociales”, El Informador, Guadalajara, 7 de octubre de 1950, p. 11.




