
Guadalajara Moderna / Colonia Americana
JUÁREZ 845
HOTEL DEL PARQUE
Esquina Camarena
Arquitecto: Juan José Barragán Morfín
Propietario Original:Juan José Barragán Morfín y Cdos.
Año de construcción: 1941
Entre los edificios modernos de Guadalajara, pocos expresan con tanta claridad el optimismo de una época como el Hotel del Parque. Construido en 1941 e inaugurado al año siguiente, es quizá el ejemplo más completo de art déco tardío y streamline moderne que conserva la ciudad.
El proyecto fue obra del ingeniero Juan José Barragán Morfín, hermano de Luis Barragán, quien lo edificó para sí mismo y sus condueños. Su emplazamiento no pudo ser más simbólico: la recién abierta avenida Juárez, trazada sobre los terrenos liberados tras la demolición de la Penitenciaría de Escobedo, y a pocos metros del Parque Revolución, una de las intervenciones urbanas más importantes asociadas con los hermanos Barragán.
La composición combina grandes planos blancos, bandas horizontales de ventanas y parasoles metálicos con una torre curva y acristalada que resuelve la esquina como si fuera la proa de un transatlántico. En el interior, la escalera se despliega en amplias curvas alrededor del vacío central, acompañada por ventanales verticales y barandales de líneas continuas. Es arquitectura concebida para ser recorrida y observada en movimiento.
El hotel fue uno de los alojamientos más lujosos de la Guadalajara de mediados del siglo XX. Entre sus huéspedes se recuerda a María Félix, Cantinflas, Agustín Lara y al entonces presidente estadounidense John F. Kennedy. Sus terrazas, restaurante y salones ofrecían una imagen cosmopolita en una ciudad que comenzaba a dejar atrás su escala provinciana.
En 1971, la familia Barragán vendió el inmueble a la familia Fong, que conserva su propiedad. La arquitectura exterior ha sobrevivido con notable integridad, pero numerosas remodelaciones interiores han debilitado la unidad del proyecto original. Pinturas, acabados y adaptaciones sucesivas han sustituido parte de la sobriedad moderna por soluciones ajenas a su lenguaje.
Aun así, el edificio permanece extraordinariamente vivo. La torre, la escalera y los largos corredores conservan suficiente fuerza para recordar su antigua elegancia. Una restauración rigurosa podría devolverle no una apariencia inventada, sino la dignidad que todavía permanece bajo décadas de modificaciones. El Hotel es sin duda una de las obras maestras de la modernidad tapatía.




