Alcalde 225 – La Casa de los Perros

Fachada

Guadalajara Romántica / Centro Histórico

ALCALDE 225
LA CASA DE LOS PERROS

Entre San Felipe y Reforma

Arquitecto: Ing. Arnulfo Villaseñor Carrillo
Propietario Original: Don Jesús Flores Arreola
Año de construcción: Aprox. 1896

Antes de que la familia Flores adquiriera este predio y construyera aquí la famosa casa que nos ocupa en la última década del siglo 19, aquí existió lo que fue -oficialmente- la primera imprenta formal de la Nueva Galicia, en 1792.* Ésta fue establecida por don Mariano Valdez Téllez Girón al serle concedida la licencia de la Real Audiencia para establecerla.

Para 1810 la imprenta estaba a cargo de Mariano Valdés, y fue aquí donde se publicó “El Despertador Americano. Correo Político Económico de Guadalajara”, que fue el primer periódico publicado por los insurgentes durante la guerra de la Independencia de México. Solamente se imprimieron siete números desde el 20 de diciembre de 1810 al 17 de enero de 1811, con un tiraje cada uno de 2,000 ejemplares y con valor de 2 reales.**

A finales del siglo 19, Don Jesús Flores Arreola adquirió la finca. Don Jesús fue un prominente empresario tequilero y propietario de las haciendas de “San Martín”, “El Pasito” y “Llano de las Velas” y de las destilerías de aguardiente de agave (Vino de Mezcal, bebida conocida hoy como Tequila), “La Floreña”, “La del Puente” y en 1860 adquirió “La Rojeña” unificando estas tres destilerías con el nombre de “La Constancia”, en la villa de Tequila Jalisco. Se casó justo el año anterior de adquirir “La Rojeña”, hoy la más famosa de las Haciendas Tequileras, con la señorita María Tomasa del Refugio Martínez y Montoya, de quien quedó viudo el 1 de octubre de 1887. Contrajo segundas nupcias con la señorita María Ana González-Rubio de la Torre, gracias a quien existe este edificio como hoy lo conocemos.

Doña Ana González Rubio y su segundo marido, Don Jesús Flores.

Cuenta la leyenda que aunque la casa donde don Jesús y Doña Ana vivían era cómoda, para entonces las familias social y económicamente prominentes tenían casas de dos pisos, y con grandes salones para recibir invitados y celebrar reuniones y tertulias. Por ello doña Ana le pidió a su marido que ampliaran su casa con una segunda planta, y obligado a darle gusto a su amada (que por cierto, era mucho más joven que él, pues para entonces don Jesús tenía 71 años y doña Ana 39) contrató al joven pero ya consolidado ingeniero Arnulfo Villaseñor para dicho encargo.

Vista de la casa alrededor de 1896

El ingeniero terminó su obra en 1896, en un estilo neoclásico que se adaptaba bien a la construcción existente, pero que sin duda expresaba la posición económica de sus clientes. Villaseñor extendió las proporciones clásicas de la planta baja, de un estilo sobrio, dórico, mientras que en la alta, las columnas son de un estilo compuesto, que es la combinación de los estilos jónico y corintio. Las ventanas terminan en arco de medio punto en estilo italianizado, con un par de columnas adicionales y separadas del muro a cada lado, del mismo estilo anteriormente descrito. Destaca en el centro del edificio, un volumen más alto debajo del cual sobre sale levemente el segmento del balcón central. El elemento que más llama la atención, obviamente, son las estatuas de dos perros pointer que se ordenaron a la J. L. Mott Iron Works de Nueva York, vigilando hacia el norte y sur desde lo alto de la casa. Esta fundición Neoyorquina es la misma que se encargó de fundir los espectaculares faroles en el exterior del Teatro Juárez de la ciudad de Guanajuato en 1907.

Poco le duró el gusto de la magnífica casa que se mandó hacer don Jesús Flores, pues un año después, en noviembre de 1897 fallece dejando viuda (y millonaria) a doña Ana. En 1900 casa ella con don José Cuervo Labastida, quien fuera caporal y administrador de las propiedades del difunto esposo de doña Ana, y quien diera nombre entonces al Tequila conocido hoy como “José Cuervo”.

La casa el día de hoy mantiene su fachada reconstruida gracias a la demolición parcial de la finca, que al ampliarse la Av. Alcalde a finales de los 1940’s, arrasó con casi todo a su paso. Perdió 9 metros la casa, y aunque su fachada se reconstruyó piedra por piedra, su esencia se esfumó. Hoy en día la casa alberga el Museo del Periodismo (giro apto, por la genealogía del predio que ocupa), después de haber sido entre otras cosas, el famoso restaurante “Cazadores”.

*http://enciclopedia.udg.mx/articulos/la-imprenta-en-guadalajara

** https://es.wikipedia.org/wiki/El_Despertador_Americano

Vista de la casa alrededor de 1905. La casa a la izquierda fue obra del Ing. Guillermo de Alba (hoy demolida).
Interior de la casa antes de su modificación

Vista desde Paseo Alcalde hacia el norte
Uno de los perros pointer

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