
Guadalajara Romántica / Analco
CONSTITUCIÓN 225
Entre 28 de Enero y 5 de Mayo
Arquitecto: Porfirio Villalpando (?)
Propietario Original: Desconocido
Año de construcción: aprox. 1930
Interesantísimo ejemplo de una finca que, por su composición y escala, bien pudo haber sido desde su origen un taller, bodega o pequeño comercio, y que parece realizada dentro del universo formal del alarife Porfirio Villalpando. La construcción, fechable hacia 1930, conserva todavía una presencia notable dentro del tejido urbano de Analco, no tanto por monumental, sino por esa mezcla de oficio, fantasía ornamental y sentido escenográfico tan propia de ciertas arquitecturas populares de Guadalajara.
Los detalles delatan la posible autoría del alarife: sobre todo los mascarones, las cabezas femeninas, los motivos antropomorfos y la abundante ornamentación de argamasa, sobrecargada, caprichosa y muy parecida a la que aparece en otros ejemplos atribuidos o asociados con Villalpando. La portada central es particularmente expresiva: un gran marco ornamental envuelve el vano principal con roleos, veneras, guirnaldas florales y remates curvos que convierten una sencilla entrada de cochera o taller en una especie de pequeño escenario barroquizante.
La finca destaca también por su pretil ornamentado, recubierto con azulejo decorativo, que le da una nota doméstica y casi festiva a una fachada de vocación claramente utilitaria. A ello se suma la elaborada herrería, con patrones geométricos repetidos y vidrio al fondo, que refuerza esa condición híbrida entre casa, comercio y taller urbano. Uno de los vanos laterales parece haber sido transformado posteriormente en ventana, a juzgar por su proporción y solución actual, aunque no puede asegurarse.
Con sus pilastras, guardapolvos, mascarones, guirnaldas y azulejos, Constitución 225 es una verdadera sinfonía de eclecticismos idiosincráticos: romántica, popular, teatral y profundamente tapatía. Una pieza menor sólo en escala, pero importante para entender la riqueza arquitectónica cotidiana de Analco y la manera en que los alarifes de Guadalajara supieron convertir hasta los edificios comerciales más modestos en ejercicios de imaginación urbana.


