
Guadalajara Romántica / Centro
JUAN MANUEL 157 Y 161
Entre Humboldt y Venustiano Carranza
Autor: Desconocido
Propietario Original: Desconocido
Año de construcción: aprox. 1920
Este par de casas, conservadas exteriormente en muy buen estado —salvo por la cochera agregada en la finca marcada con el número 161—, forma parte de una de las zonas del Centro Histórico que más transformaciones sociales y urbanas ha vivido en las últimas décadas. Ubicadas entre el Parque Morelos y la Catedral, sobre una calle que durante años padeció abandono, estas fincas son también testimonio del reciente proceso de recuperación de Juan Manuel, quizá junto con San Felipe una de las vías donde la restauración y reactivación de antiguas casas ha devuelto vida comercial, cultural y turística al barrio.
Aunque distintas entre sí, ambas casas comparten la escala doméstica y el lenguaje ornamental propio de la Guadalajara de principios del siglo XX. La finca de Juan Manuel 157 presenta una fachada de composición simétrica, con cantera rosada, pilastras estriadas, guardapolvos ornamentales y un remate superior de ritmo repetitivo que le da una presencia particularmente rica. La casa de Juan Manuel 161, por su parte, destaca por su colorido intenso, sus molduras de cantera, herrerías elaboradas, ménsulas bajo la cornisa y un friso superior con cartelas decorativas que acentúan su carácter ecléctico.
La historia posterior de la finca de Juan Manuel 161 permite ver cómo estas casas del Centro fueron cambiando de uso conforme cambiaba la ciudad. En registros de la hemeroteca de El Informador aparece mencionada hacia 1946 como casa de asistencia; en 1949 se anunciaba su venta, y hacia 1950 fue sede de la Asociación Jalisciense de Fútbol. Décadas después, en 1976, un anuncio publicado en el mismo diario la relaciona con la venta o permuta de una propiedad urbana en Tequila: la Huerta La Rojeña (hoy sede de Tequila Cuervo) descrita como una finca colonial del siglo XVIII, con más de ocho mil metros cuadrados y apta para fraccionar o para instalar una fábrica de tequila, en el primer lugar histórico de su manufactura. El aviso señalaba como domicilio de contacto Juan Manuel 161, lo que sugiere que para entonces la finca seguía funcionando como dirección particular o comercial de cierta importancia.
Así, estas dos casas no sólo conservan una imagen valiosa de la arquitectura doméstica tapatía de los años veinte, sino que también resumen la evolución del Centro: de barrio residencial a zona degradada, y hoy nuevamente a espacio en disputa entre memoria, comercio, restauración y vida urbana.



