
Guadalajara Romántica / Centro Histórico
KIOSCO DE LA PLAZA DE ARMAS
Entre Paseo Alcalde, Morelos, Pedro Moreno y Ramón Corona
Diseñador: Talleres de fundición de Arte de Val d’Osne
Origen: Francia
Año de construcción: 1910
El kiosco de la Plaza de Armas de Guadalajara es uno de los grandes símbolos del espacio público tapatío. Llegó a la ciudad en 1910, en pleno Porfiriato, como parte de las celebraciones del Centenario de la Independencia de México.
La pieza fue fundida en hierro en la célebre fundición artística Val d’Osne, en Osne-le-Val, Haute-Marne (Francia), una industria que durante el siglo XIX exportó mobiliario urbano a plazas y parques de todo el mundo. El kiosco es conocido como de las cariátides (o de las musas) por las ocho figuras femeninas que sostienen su estructura, cada una representando alegorías musicales. Cuando se instaló, estas esculturas causaron cierto escándalo entre los sectores más conservadores de la ciudad por su sensualidad frente a la Catedral.
Con el tiempo, el hierro francés se volvió profundamente tapatío. Durante más de un siglo ha sido escenario de retretas, fiestas patrias y encuentros cotidianos, mientras generaciones de paseantes, los eternos andadores del centro, giran alrededor de él. Pocas piezas de mobiliario urbano resumen tan bien una época: el cosmopolitismo del Porfiriato, fundido en hierro y plantado en el corazón de Guadalajara.


