Unidad Habitacional C.T.M. «Fidel Velázquez»

Centro Social, Unidad CTM Fidel Velázquez (foto: Xavier Iturbide, 2025)

Guadalajara Moderna / Col. Fidel Velázquez

UNIDAD HABITACIONAL C.T.M. «FIDEL VELÁZQUEZ»

Entre Manuel de Mimbela, Fidel Velázquez, Mezquitán y Jesús Ortíz

Arquitecto: Alejandro Zohn Rosenthal
Propietario Original: Confederación de Trabajadores de México (C.T.M.)
Año de construcción: 1979

En los márgenes del norte del municipio de Guadalajara, entre el bullicio de las avenidas troncales y casi sobre una de las fronteras que divide la ciudad en «Oriente y Poniente», la Unidad Habitacional CTM Fidel Velázquez se erige como un modelo de urbanismo digno, sobrio, eficaz. Lejos de ser una obra menor, este conjunto fue proyectado por el arquitecto Alejandro Zohn Rosenthal, autor del Mercado Libertad, el Edificio Mulbar y otros hitos de la modernidad tapatía. Aquí, Zohn deja de lado la monumentalidad para abordar con inteligencia el reto de diseñar ciudad para las clases trabajadoras, sin caer en el asistencialismo, el protagonismo o el cinismo.

El conjunto se compone de bloques de departamentos de tres a cinco niveles y de viviendas unifamiliares de escala modesta, pero sólida. Todo dispuesto con rigor geométrico y sensibilidad climática. La escala es humana; el auto se queda fuera, en sus estacionamientos lejos de la convivencia de sus habitantes. La arquitectura no seduce, funciona. Y esa es su mayor virtud.

Unidad de Departamentos, Unidad CTM Fidel Velázquez (foto: Xavier Iturbide, 2025)

Cada bloque habitacional del barrio (porque eso es, y no un conjunto) se abre al espacio público. Las fachadas no dan la espalda a la ciudad; la vigilan, la viven y la abrazan. En palabras de Jane Jacobs, este es un barrio con “ojos en la calle”: la seguridad no se impone desde fuera, se cultiva desde adentro, con vecinos que se conocen, se reconocen y se cuidan. Caminar como extraño produce una sensación particular; no hay agresión, pero todos son vigilados.

No hay bardas perimetrales, casetas, ni cámaras. Lo que hay son árboles de décadas, que han crecido junto con los niños y ahora dan sombra a las pláticas de los abuelos. Bancas de concreto, jardineras, andadores, canchas y plazoletas que siguen cumpliendo su función sin haberse privatizado, sin haberse desgastado más allá de lo natural. El mobiliario urbano, tosco pero resistente, habla de una época en que la infraestructura era pensada para durar y no para ser reemplazada cada cinco años por una versión más barata.

Parque y Mobiliario Urbano, Unidad CTM Fidel Velázquez (foto: Xavier Iturbide, 2025)

A diferencia de las urbanizaciones cerradas que hoy se promueven bajo el lema de la “seguridad”, la Fidel Velázquez hace ciudad. Sus calles son públicas, sus banquetas transitables, sus espacios intermedios son umbrales de convivencia y no de exclusión. Aquí, lo público no es sinónimo de abandono, sino de pertenencia. Y esta pertenencia no surge a pesar del nivel socioeconómico medio-bajo de sus habitantes, sino precisamente gracias a él: porque no hay margen para el desperdicio, cada metro cuadrado cuenta; cada espacio se adopta, se cuida, se transforma.

La Unidad de Zohn nos provee de una valiosa lección olvidada por el urbanismo actual. En tiempos donde el desarrollo inmobiliario se mide por su tasa interna de retorno y donde los proyectos habitacionales son diseñados como productos de inversión antes que como entornos de vida, este conjunto es un recordatorio incómodo pero necesario. ¿Cuántos arquitectos y urbanistas de hoy podrían proponer un proyecto así, sin que se les pida maximizar el aprovechamiento, reducir los metros comunes, o duplicar la densidad a costa de la experiencia de sus futuros habitantes?

Bloque de vivienda vertical, Unidad CTM Fidel Velázquez (foto: Xavier Iturbide, 2025)

Hoy, un proyecto de este tipo sería impensable sin “cotos”, sin bardas, sin “amenidades” que sustituyen a la comunidad real. Hace 45 años, en esa década post-olímpica, aún era posible concebir la ciudad como un bien común. La unidad mantiene una excelente conectividad con el resto de la ciudad gracias a su cercanía con arterias como Circunvalación y Fidel Velázquez, además de contar con transporte público y equipamientos educativos y comerciales. No es un enclave, ni una isla: es barrio, es tejido urbano.

Pero con todo lo que el conjunto ofrece en términos urbanísticos, Zohn también hizo arquitectura. El ladrillo aparente es protagonista, el material que dura milenios como bien sabían los romanos. A pesar de figurar poco en los libros de arquitectura canónicos, la Fidel Velázquez sí ha sido documentada en publicaciones sobre la obra de Zohn y sobre vivienda social en México. Y aunque su historia es discreta, su vigencia como modelo urbano es hoy más relevante que nunca.

La Unidad Habitacional CTM Fidel Velázquez no es solo un conjunto habitacional: es una idea de ciudad puesta en práctica. Es un ejemplo de cómo la arquitectura, incluso desde la modestia, puede sostener relaciones humanas sanas, construir comunidad y generar arraigo. En una Guadalajara que parece haber olvidado cómo hacer ciudad para todos, la lección de Zohn sigue ahí, firme, a la sombra de sus grandes ceibas.

Detalle de Centro Social, Unidad CTM Fidel Velázquez (foto: Xavier Iturbide, 2025)
Parque con ceibas, Unidad CTM Fidel Velázquez (foto: Xavier Iturbide, 2025)
Plazoleta, Unidad CTM Fidel Velázquez (foto: Xavier Iturbide, 2025)
Cancha de baloncesto, Unidad CTM Fidel Velázquez (foto: Xavier Iturbide, 2025)
Bloque habitacional con locales comerciales, Unidad CTM Fidel Velázquez (foto: Xavier Iturbide, 2025)

4 comentarios en “Unidad Habitacional C.T.M. «Fidel Velázquez»

  1. A pesar de lo bonito que se lee este texto, hay que mirar también el estado en que se encuentra este conjunto habitacional. Los locales comerciales están desocupados y vandalizados. Los edificios han dejado de ser homogéneos porque cada vecino ha puesto rejas, protecciones, etc. Desafortunadamente no todo es tan idílico como lo cuentan los arquitectos.

    1. Estamos hablando del proyecto, de la integración urbana y de su impacto en el colectivo humano. El estado del edificio es consecuencia directa del trato que sus habitantes le dan y un proyecto no se puede cuidar solo. Es una lección: un edificio puede hacer cosas positivas por sus habitantes, pero el resto lo deben hacer los habitantes mismos. El edificio no tiene la culpa del crimen y el maltrato que existe en la zona. Saludos.

    2. Coincido con usted en eso, aunque el objetivo del texto es otro. La intención es reseñar como el conjunto habitacional fue construido para funcionar (su propósito, disposición de espacios, uso de materiales, entorno, armonía en el diseño).   

      Es destacable que, a pesar del tiempo transcurrido, la unidad habitacional CTM “Fidel Velázquez” mantiene vigente su función original; el uso de materiales fue el correcto; Zohn, evitó enjarres, pintura y materiales que estarían más deteriorados.

      Las condiciones actuales de mantenimiento y la degradación del entorno no son responsabilidad de los arquitectos, sino de quienes habitan ese espacio.

      Desafortunadamente, la mayoría de los edificios de interés arquitectónico son víctimas de entropía, desinterés y especulación inmobiliaria, enfocar la conversación en ello haría que el blog dejara de hablar de arquitectura para convertirse en otra cosa.

      ¡Saludos!

    3. Estimado Fernando, coincido con usted en eso, aunque el objetivo del texto es otro. La intención es reseñar como el conjunto habitacional fue construido para funcionar (su propósito, disposición de espacios, uso de materiales, entorno, armonía en el diseño).   

      Es destacable que, a pesar del tiempo transcurrido, la unidad habitacional CTM “Fidel Velázquez” mantiene vigente su función original; el uso de materiales fue el correcto; Zohn, evitó enjarres, pintura y materiales que estarían más deteriorados.

      Las condiciones actuales de mantenimiento y la degradación del entorno no son responsabilidad de los arquitectos, sino de quienes habitan ese espacio.

      Desafortunadamente, la mayoría de los edificios de interés arquitectónico son víctimas de entropía, desinterés y especulación inmobiliaria, enfocar la conversación en ello haría que el blog dejara de hablar de arquitectura para convertirse en otra cosa.

      ¡Saludos!

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