
Guadalajara Romántica / Centro Histórico
JUÁREZ 503
Casa Pacheco
Esquina Donato Guerra
Arquitecto: Desconocido
Propietario Original: Desconocido
Año de construcción: Aprox. 1910
Esta señorial finca ubicada en la esquina de avenida Juárez y Donato Guerra constituye un ejemplo representativo de la arquitectura urbana de carácter rentista que comenzó a consolidarse en Guadalajara a inicios del siglo XX, cuando Juárez se afirmaba como una de las avenidas más prestigiosas y activas de la ciudad.
Durante este periodo, las familias acomodadas comenzaron a desplazar sus residencias principales hacia el poniente (a colonias emergentes como la Moderna o la llamada West End), mientras que el Centro Histórico mantenía su atractivo por razones de cercanía, tradición y rentabilidad. En este contexto, muchas familias optaron por sustituir antiguas casas familiares por edificios mixtos, concebidos para albergar locales comerciales en planta baja y viviendas en planta alta, rara vez superando los dos niveles.
La Casa Pacheco reemplazó a la residencia original de la familia del mismo nombre, de la cual descendió María Pacheco, madre del expresidente de la República José López Portillo. La familia fue además propietaria de varios predios en esta misma cuadra, lo que evidencia su peso económico y social en la Guadalajara de finales del siglo XIX y principios del XX.
Un rasgo poco común del inmueble es la presencia de un sótano —característica excepcional en edificaciones del periodo—, espacio que durante algún tiempo albergó una fábrica de mosaicos, actividad documentada por fuentes históricas. (Villaseñor y Villaseñor, Guadalajara, tomo II, p. 250)

Arquitectónicamente, el edificio responde a un lenguaje ecléctico de transición, con claras reminiscencias academicistas propias del cambio de siglo. La planta alta conserva íntegramente su composición original, organizada mediante vanos verticales de proporción esbelta, rematados por arcos rebajados y enmarcados por molduraciones de estuco sobrias pero bien proporcionadas.
Destacan los balcones de herrería de diseño curvilíneo, típicos del periodo, así como el ritmo constante de los vanos, que refuerza la horizontalidad del conjunto. El elemento más singular del inmueble es su pretil esquinero de trazo curvo, concebido como un arco extendido que resuelve con elegancia la condición urbana del cruce y otorga jerarquía visual a la esquina, recurso frecuente en la arquitectura urbana porfiriana y posporfiriana.
La planta baja, en contraste, ha sido profundamente alterada desde mediados del siglo XX para adaptarse a usos comerciales contemporáneos. Estas intervenciones, realizadas sin criterio patrimonial, han eliminado casi por completo la lectura original del basamento, introduciendo cortinas metálicas y volúmenes ajenos al diseño inicial, lo que genera una disonancia evidente con la calidad arquitectónica del nivel superior.
A pesar de estas transformaciones, la Casa Pacheco sigue siendo un testimonio valioso de la evolución urbana de avenida Juárez y de la forma en que las élites tapatías negociaron, a principios del siglo XX, la transición entre la vivienda señorial tradicional y el edificio urbano de renta.

